Teatro de la Zarzuela

Presentación de la temporada 2009-10

22 de Junio de 2009





Enrique Mejías García

Teatro de la Zarzuela 2009-10


No se pueden pedir peras a Olmos

Han pasado ya cinco años desde que Luis Olmos accediese a la dirección del Teatro de la Zarzuela y a buen entendedor… pocas zarzuelas no bastan. La nueva temporada que esta mañana se ha presentado en la calle de Jovellanos representa un retroceso, una ofensa hacia el aficionado y, peor aún, hacia un género que en lugar de tener en la Zarzuela su sede central de innovación y apuesta creativa se da de bruces con un equipo inoperante, patentemente desconocedor y volcado en la optimización del capítulo económico. Digámoslo claro, no es cuestión de la crisis: el presupuesto del que se disponía para 2009 sin ser una maravilla simplemente se ha tenido que reajustar. Sólo para el de 2010, como Olmos ha anunciado, se apreciarán recortes, así que tal y como están las cosas, preferimos no imaginar qué querrán contarnos dentro de un año cuando se presente la temporada 2010-2011.

En el cartel del próximo curso lucirán cinco títulos de zarzuela, si consideramos entre ellos la reposición de la muy jocosa Música clásica durante tres días del mes de noviembre. Como bofetada en la cara nos la pintan "en conmemoración del centenario del fallecimiento de Ruperto Chapí". Si se quiere conmemorar a Chapí no digo yo que no esté fenomenal repetir las veces que se quiera Música clásica, ¿pero por qué reponer La tabernera del puerto en lugar de montar La cara de Dios, La czarina o La chavala? La reposición de La tabernera en octubre, según el director de la casa, viene impuesta por una "demanda de otros teatros de España que la solicitan y que desean verla". En otros teatros, sí, ¿pero qué tiene que ver eso con la sala de Madrid? Para colmo la temporada continuará con otra reposición más: Los sobrinos del capitán Grant. A pesar de declararnos unos enamorados de este título bufo no podemos expresar más que nuestro cansancio, ¿no tendría más lógica reponer Los sobrinos durante las dos semanas de vacaciones navideñas como evento extraordinario, y no que ocupe un puesto más de las "cuatro producciones anuales made in Campos"?

De imaginación vamos justitos. Adivinen de qué zarzuela de Amadeu Vives disfrutaremos en flamante regia de Olmos entre febrero y marzo de 2010. Una pista: cerrará la temporada del Gran Teatre del Liceu. ¿No caen? -¿Don Lucas del cigarral? -¡Quiá, Doña Francisquita! Olvídense de Maruxa, de Los flamencos o de La villana ¡Doña Francisquita, siempre Doña Francisquita! Se entiende, además, que el INAEM va sobrado de dinero y que por eso hace un nuevo montaje de la inolvidable comedia lírica de Romero y Shaw. Mientras tanto, el de Emilio Sagi, que se vio por última vez en 2004 (¡!), suponemos que descansará en cualquier almacén. Eso sí, el reparto es de campanillas, con José Bros (que también cantará en La tabernera), Ismael Jordi, Mariola Cantarero, Nancy Fabiola Herrera, María José Moreno, Milagros Martín, etc., etc., etc. Olmos ha lanzado balones fuera confesando que esta nueva Doña Francisquita era un proyecto anterior -de su predecesor José Antonio Campos- en el que se consiguió involucrar al Liceu barcelonés.

Pero no toda la (in)digestión ha sido pesada: la temporada de zarzuela terminará con la recuperación de Los diamantes de la corona de Barbieri, un título que no se veía por Jovellanos desde la temporada 1893-1894 (García Carretero dixit). Ante un proyecto así nos quitamos el sombrero y decimos "chapeau, éste es el camino". La dirección musical será de Cristóbal Soler y la escénica correrá a cargo de José Carlos Plaza. Entre los artistas estarán Yolanda Auyanet, Lola Casariego, Carmen González, Marina Rodríguez-Cusí, Fernando Latorre, Jorge de León y Antonio Ordóñez. La cosa, como podemos ver, no pinta nada mal y nos hace preguntarnos una vez más, ¿cuándo volverá Gaztambide a su calle de Jovellanos? ¿Para cuándo escucharemos un Arrieta desconocido? ¿Qué hay de Oudrid, de Marqués, del Fernández Caballero de El salto del pasiego?

La última representación de zarzuela que se dará en la temporada 2009-2010 será exactamente el 30 de mayo. Durante los meses estivales de junio y julio, los más idóneos para abarrotar la sala del teatro de turistas y extranjeros, y programar títulos de gancho como La Calesera (2009), De Madrid a París/El bateo (2008), Las bribonas/La revoltosa (2007) o los dos Luis Alonso (2006), estará ocupada en otros menesteres, en concreto el ballet y la ópera contemporánea. No nos alargaremos en este punto, limitándonos a señalar que el Ballet Nacional de España en su trigésimo aniversario actuará en Jovellanos en dos ocasiones y con tres programas distintos (en septiembre, abriendo temporada, y en julio), la Compañía de Danza Miguel Ángel Berna presentará a primeros de noviembre su creación Goya, preparada para la Expo de Zaragoza 2008, y la Compañía Nacional de Danza nos visitará a finales de junio en conmemoración de su vigésimo cumpleaños.

En cuanto a la ópera la Zarzuela volverá a abrir sus puertas dos días de junio para el festival Operadhoy, con un programa doble de Morton Feldman: Neither y Words and Music. Otros dos días del mismo mes se reservarán para que Carlos Galán estrene su ópera cómica A Babel en una nueva producción del Teatro de la Zarzuela, ese teatro "patrimonial" como lo ha definido Félix Palomero, el nuevo director general del INAEM nombrado por la Excma. Sra. González Sinde, Ministra de Cultura. Los reajustes del presupuesto se han hecho notar en el Ciclo de Conciertos Líricos de Zarzuela que desaparece como el Guadiana y en el Concierto-proyección, que la Orquesta de la Comunidad de Madrid se lleva a los nuevos Teatros del Canal. Se mantiene el flamante Ciclo de Lied, ya por su XXVI edición, y el Ciclo de Jóvenes Intérpretes de Piano.

¿Mucho, poco o nada? Para nosotros se trata de una temporada de rutina, que viene a demostrar, una vez más, cómo lamentablemente una sala como la Zarzuela es dirigida por personas que no tienen interés en situarla al nivel de la Opèra-Comique de París que para la temporada 2009-2010, en un esfuerzo muy considerable, presentará, descontando un estreno absoluto y sus clásicas soirées y programaciones paralelas, cinco nuevas producciones. Podemos alegrarnos, eso sí, de que ¡Una noche de Zarzuela…! de Olmos viaje a México D.F. para la temporada que viene y de que el nuevo Liceu se abra por fin a la zarzuela, aunque sea con una tradicional Francisquita.

El camino de la Zarzuela es la zarzuela, no el ballet o la ópera, para los que ya hay numerosas y más idóneas salas en Madrid que pueden darles cabida. Mientras que Luis Olmos no se de cuenta y se dedique sistemáticamente a reponerse a sí mismo junto a los cuasi-obligatorios Sobrinos, mientras que el INAEM y el Ministerio sigan haciendo oídos sordos, el Teatro de la Zarzuela nunca será esa sala utópicamente "multidisciplinar" como nos la quieren vender, sino el cajón de sastre que es, muy venido a menos, y que en días como el de hoy parece avergonzarse de su propia historia.

© Enrique Mejías García 2009


portada de zarzuela.net

26/VI/2009