Verano madrileño con Francisco Alonso

La calesera
Teatro de la Zarzuela,
5 y 12 de Julio de 2009


Zarzuelas y revistas
La mejor música del maestro Alonso

Teatro Fernán Gómez,
11 de Julio de 2009

Busto de Francisco Alonso en Madrid (Foto: www.maestroalonso.com)
Busto de Francisco Alonso en la confluencia de las madrileñas calles de Alcalá y Sevilla


  La calesera (Teatro de la Zarzuela)
  Zarzuelas y revistas... (Teatro Fernán Gómez)


Durante el presente mes de julio Madrid ha visto cómo sus dos principales escenarios zarzuelísticos han reservado la posición de honor de la temporada a uno de los compositores más populares del género: Francisco Alonso (1887-1948). Si el Teatro de la Zarzuela ha "recuperado" uno de los grandes títulos historicistas del granadino, La calesera (1925), en una impecable producción ruidosamente aplaudida, el Teatro Fernán Gómez ha acogido a la Compañía Lírica Dolores Marco con una algo desigual (aunque no menos celebrada por el respetable) antología en la que a lo largo de un relato biográfico se iban desgranando números de una nutrida lista de zarzuelas y revistas del autor de Las corsarias.


La calesera
(Teatro de la Zarzuela, 5 y 12 de Julio de 2009)

Esta puesta en escena es, sin duda, el más importante evento vivido en Jovellanos en la temporada que ahora concluye. A pesar de la relevancia de la relectura contemporánea de La Gran Vía, de la gracia y las positivas consecuencias del pedagógico abordaje de Música clásica, de la brillantez y emoción desplegados en ¡Una noche de zarzuela…!, de la vigencia del repuesto Rey que rabió o de la justicia que supone el estreno póstumo de La Celestina, La calesera no sólo es el montaje más redondo del curso sino que además logra rehabilitar un título que, a pesar de llevar décadas instalado en el repertorio, tenía una espesa capa de polvo depositada sobre sí mismo.

En coherencia con la línea iniciada por Emilio Sagi con su revolucionaria lectura de La parranda, pero con un estilo propio que se separa del del ovetense, este montaje dirigido por Carles Alfaro viene a confirmar que el "fenómeno Alonso" no es algo de otra época sino que tiene plena vigencia en nuestros días. Sólo es necesario acometer el montaje de sus zarzuelas y revistas con inteligencia y sobre todo con honestidad, sabiendo conceder a la música la centralidad que Alonso y sus colaboradores literarios tuvieron en todo momento in mente al escribir estas celebradas obras. Álvaro Albiach (nos resultó imposible escuchar a su compañero en el foso, Santiago Serrate) gozó en estas funciones de un protagonismo tan necesario como discreto, dirigiendo con inspiración y elegancia a cantantes, coro, rondalla y orquesta, pero permitiendo, sobre todo, que el papel dramático de la música de Alonso tuviera repercusión sobre las tablas.

Bolero del tercer acto de "La calesera" (Foto: Jesus Alcantara/Teatro de la Zarzuela)

Ferrán Catalá y el propio Alfaro renuncian como adaptadores del texto a emplear la tijera -herramienta tan frecuente en estos tiempos- dejando prácticamente inalterado el libro de González del Castillo y Martínez Román, hábilmente construido a pesar de sus desequilibrios; prueba de ello es que los largos parlamentos de algunas escenas no han resultado en ningún caso fatigosos. Cuéntase además con el apoyo de un poderoso concepto visual con una espectacular escenografía realista (solamente alterada en momentos de relevancia dramatúrgica por elementos de distorsión de cariz expresionista), con un delicioso vestuario no menos fiel a la época y unas funcionales iluminación y coreografía firmados por un competente equipo artístico integrado por Paco Azorín, María Araujo, Pedro Yagüe y Fuensanta Morales.

El triangulo protagonista encarnado por Monar, Rodriguez-Cusi y Lopez en el primer cuadro del acto segundo de "La calesera" (Foto: Jesus Alcantara/Teatro de la Zarzuela)Los dos repartos vocales actuantes han estado cortados por el mismo patrón: sendas protagonistas carentes de las más mínimas tablas para abordar los parlamentos, dos galanes de notable empuje y un par de "malas" mucho más metidas en su papel que sus oponentes amorosas. Amparo Navarro dotó de mayor brillantez a su parte cantada en el rol titular que Isabel Monar; eso fue debido al colorido vocal y la emoción puesta en juego en la emisión por parte de Navarro, pues Monar, con voz más ligera y acorde con lo que la partitura exige no consiguió calentar el ambiente a pesar de su impecable lectura del rol de Maravillas. José Julián Frontal se vió a su vez algo más motivado por Navarro que José Antonio López por Monar para afrontar el algo plano teatralmente papel del liberal Rafael Sanabria; aunque tanto el madrileño como el valenciano lo dotaron de mucho empaque nos quedamos con el aliento de vida de Frontal y el refinamiento y colorido de López. Las mezzos Beatriz Lanza y Marina Rodríguez-Cusí supieron con su talento no robar protagonismo escénico a las insulsas sopranos con que se tuvieron que medir; recordaremos la elegancia de la primera y la garra de la segunda.

Rodriguez y del Portal en el duo del raton del acto tercero de "La calesera" (Foto: Jesus Alcantara/Teatro de la Zarzuela)De entre los numerosos roles secundarios del libro destaca sobremanera la pareja cómica que contó con una maravillosa Pirulí encarnada por la relevante tiple cómica Leticia Rodríguez, de noble línea de canto y buena dicción a pesar de la impostación y con el perfecto Gangarilla de Enrique Ruiz del Portal. Decir de él a estas alturas que es el tenor cómico de zarzuela por excelencia puede resultar redundante aunque sea un acto de absoluta justicia. La compenetración entre ambos en los numerosos dúos (especialmente el tonadillesco con que se abre el metateatral segundo acto, tan mimado en la puesta en escena por Alfaro) fue gozosa. Dejar casi para el final la mención al inmenso Luis Varela en su lectura del viejo criado Calatrava no resta méritos a su feliz intervención tan sabiamente mesurada y justísimamente aplaudida. El coro del teatro, comandado por Antonio Fauró pudo no lucirse tanto como en otros títulos pero resultó clave junto a la orquesta y la rondalla en la configuración del paisaje sonoro de la historia que se contaba en escena; la discreción de la intervención de ambos es la mejor muestra de la excelencia de su trabajo.

Este montaje viene a confirmarnos lo que los recientes abordajes de obras de Alonso como el ya aludido de La parranda para el Teatro de la Zarzuela o el de Las Leandras de 2005 de Verdi Concerts e incluso el ya más lejano de Me llaman la presumida (en 1996 para el Teatro de Madrid) nos venían anticipando: la verdadera vigencia de un autor que adquirió un oficio incontestable para construir zarzuelas y revistas plenas de teatralidad y rebosantes de buena música, por momentos apasionada, heroica, garbosa o cómica pero casi indefectiblemente inspirada. Tan sólo se trata de prestar un poco de cuidado y de amor en su puesta en escena, el propio maestro Alonso pone el resto...

© Ignacio Jassa Haro 2009


Zarzuelas y revistas
La mejor música del maestro Alonso
(Teatro Fernán Gómez. 11 de Julio de 2009)

Las comparaciones resultan odiosas… pero a veces son inevitables. Y para el caso del espectáculo Zarzuelas y revistas. La mejor música del maestro Alonso que aquí reseñamos nos confesamos incapaces de obviar tanto la producción de La calesera (exhibida simultáneamente en el no muy distante Teatro de la Zarzuela) como el montaje El gran género chico dedicado a Federico Chueca (visto también en el Fernán Gómez hace justo un año a cargo de la misma compañía que ahora presenta este espectáculo).

La Compañía Lírica Dolores Marco nos sorprendió entonces con un delicioso recorrido por algunas de las más inspiradas páginas músico-teatrales del centenario Chueca, hilvanando con gracia un montaje que se apoyaba en algunas anécdotas de la deliciosa biografía del madrileño universal. Pero si el concepto de espectáculo trazado por Ángel Fernández Montesinos se mostró eficaz para el caso del autor de La Gran Vía, su trasplante sin ningún cambio o ajuste al presente espectáculo no ha obtenido los mismos resultados.

Zarzuelas y revistas. La mejor musica del maestro Alonso. Pasacalle de los chisperos de "La calesera". (Foto: Javier Naval)La pequeña escala elegida (materializada en la ausencia de coro, la presencia de una orquesta "de cámara" situada al fondo del escenario y la carencia de escenografía corpórea, "sustituida" por proyecciones) que no restaba apenas entidad al montaje chuequense se convirtió, sin embargo, en un déficit muy ostensible en el show alonsiano que resultó así, a nuestro juicio, una producción mediocre. Esto se hizo especialmente patente en el caso de las revistas -género en el que la visualidad se torna un rasgo medular- que perdieron espectacularidad sosteniéndose aquí casi en exclusiva en las coreografías (pensadas no tanto para el lucimiento de las cuatro únicas bailarinas actuantes como para que el elenco vocal las pudiera seguir con facilidad). Pero también en los números de zarzuela esa reducción de escala pasó factura, sobre todo en lo musical: no poder apreciar la brillantez de la orquestación original de Alonso, a pesar de los meritorios arreglos de Montserrat Font Marco, es la primera de las carencias que ocasiona contar sólo con once instrumentistas en el "no-foso".

Pero lo que creemos que acabó matando al montaje es el calco del concepto dramatúrgico de esta antología biográfica, a partir del empleado en la dedicada a Chueca. El discurso cronológico que en Chueca se agradecía ha resultado aquí muy aburrido y lento; además el "guión" se ha dedicado a explotar el tópico, careciendo de cualquier rasgo de originalidad o de frescura; asimismo en muchas ocasiones se ha desaprovechado el potencial teatral de los fragmentos líricos seleccionados. La propia selección de números (algo que, por descontado, siempre resulta discutible y donde hay que reconocer que sí que se ha hecho un esfuerzo por rescatar algunas rarezas) ha tendido a lo conservador. ¿Tiene sentido, por ejemplo, sacar a escena la evocación a Apolo de Las Leandras que parece llorar a nuestro compositor cuando en realidad en su origen era una referencia metateatral ante el reciente derribo de "la catedral del género chico" y no resaltar, sin embargo, los rasgos novedosos de esta revista estrenada en el Pavón en 1931? Un mérito del director escénico que no podemos silenciar es el trabajo actoral desarrollado número a número, especialmente conseguido en los de cariz más revisteril.

Zarzuelas y revistas. La mejor musica del maestro Alonso. Hevila Cardeņa como una mujer madrileņa en "Me llaman la presumida". (Foto: Javier Naval)

El aspecto que a nuestro parecer hace más atractivo este espectáculo es el buen hacer de los intérpretes, que desde la maestra Font Marco hasta el apuntador han trabajado afanosamente para contrarrestar las carencias estructurales ya señaladas. Destacamos las lucidas intervenciones de Hevila Cardeña, Marco Moncloa, Lorenzo Moncloa y Antonio Torres en las más exigentes romanzas de zarzuela, o las de Amelia Font, José Luis Mosquera y Carlos Crooke en los momentos más ligeros, sin olvidar que todos los cantantes del reparto se aplicaron con ganas cuando tuvieron que integrarse en el coro y en el cuerpo de baile de este democrático espectáculo. Lamentamos que no se haya querido sacar adelante un proyecto, a priori tan atractivo como éste, con un poco más de ambición (presupuestaria desde luego, pero también artística); se habría hecho así plena justicia al talento del garboso compositor granadino.

© Ignacio Jassa Haro 2009


La calesera, zarzuela en tres actos. Libro: Emilio González del Castillo y Luis Martínez Román; Música: Francisco Alonso. Madrid, Teatro de la Zarzuela
Reparto: Maravillas - Isabel Monar (5-VII)/Amparo Navarro (12-VII); Rafael - José Antonio López (5-VII)/José Julián Frontal (12-VII); Elena - Marina Rodríguez-Cusí (5-VII)/Beatriz Lanza (12-VII); Pirulí - Leticia Rodríguez; Gangarilla - Enrique R. del Portal; Calatrava - Luis Varela; Luis Candelas - Miguel Mota; Pedro García - Antonio Medina; Mendieta - Luis Perezagua; Custodio - Juan Matute; Perico el ciego y El maestro - Emilio Gaviria; El bajo - Mario Martín; El jefe de policía - José Luis Alcobendas; Romito - Juan Viadas; Rondalla, ballet y figuración; Orquesta de la Comunidad de Madrid; Coro del Teatro de la Zarzuela ( dir. Antonio Fauró); Adaptación del texto - Ferrán Catalá y Carles Alfaro; Dirección de escena - Carles Alfaro; Escenografía - Paco Azorín; Figurines - María Araujo; Iluminación - Pedro Yagüe; Coreografía - Fuensanta Morales; Dirección musical - Álvaro Albiach (5 y 12-VII)/Santiago Serrate
Nueva producción del Teatro de la Zarzuela
Edición crítica: Juan de Udaeta (Ediciones Iberautor, Promociones Culturales SRL/Instituto Complutense de Ciencias Musicales, 2008)


Zarzuelas y revistas. La mejor música del Maestro Alonso ("Maitechu mía", Coplas de ronda, Rosa la pantalonera, La linda tapada, Me llaman la presumida, Las Leandras, La picarona, Mujeres de fuego, Las de Villadiego, Róbame esta noche, Tres días para quererte, Las Corsarias, Las castigadoras, Doña Mariquita de mi corazón, 24 horas mintiendo, Luna de miel en El Cairo, La calesera, "La cautiva", La castañuela, La parranda) Madrid, Teatro Fernán Gómez, Sala Guirau
Reparto: Lucía Escribano, Hevila Cardeña, Susana Casas, Raquel Esteve y Roma Portolés (sopranos); Luis Alberto Giner, Lorenzo Moncloa, Carlos Pardo y Carlos Crooke (tenores); Teresa Martínez, Amelia Font, Kathleen Berguer y Eva Font Marco (mezzos); Marco Moncloa, Antonio Torres, José Luis Mosquera, José Miguel Baena y Simón Drago (barítonos); Noemí Orgaz, Rebeca Jiménez, Angela Gatral y Saray Estremera (bailarinas); Francisco Valladares (Narrador - voz en off); Orquesta de cámara; Arreglos musicales - Montserrat Font Marco; Audiovisuales - Manuel Segovia; Figurines - Pedro Moreno; Iluminación - José Juan Hernández; Coreografía - Manuel Segovia; Dirección de escena - Ángel Fernández Montesinos; Dirección musical - Montserrat Font Marco
Nueva producción de Producciones Musicales y Teatrales S.L. para la Compañía Lírica Dolores Marco


 Francisco Alonso (página biográfica inglesa)
portada de zarzuela.net

6/VIII/2009
rev. 22/VIII/2009