Amor aumenta el valor
Versión de concierto

Música de José de Nebra (Primer acto), Jaime Facco (Loa)

Libreto de José de Cañizares

Transcripción, revisión y adaptación de Emilio Moreno

Teatro de la Zarzuela, Madrid


Ignacio Jassa Haro

Amor aumenta del valor


Aunque este concierto estaba programado para el 13 de marzo fue retrasado 24 horas, ya que ese día se había decretado en España luto oficial como señal de duelo por los atentados terroristas del 11 de marzo en Madrid. Vaya desde aquí un emocionado recuerdo a las víctimas y una condena rotunda a la violencia de cualquier tipo. Quisiera también expresar mi gratitud a aquellas personas que desde múltiples lugares han mostrado su apoyo y han contribuido a hacer más llevadera la trágica realidad a quienes la hemos sufrido de cerca. Como el título de esta ópera barroca reza, con su amor han aumentado nuestro valor. Gracias de corazón.


Amor aumenta el valor, drama armónico en tres actos, original de José de Cañizares con música de José de Nebra (primer acto), Felipe Falconi (segundo acto) y Jaime Facco (tercer acto), fue una obra estrenada en 1728 en el palacio del embajador español en Lisboa con motivo de los dobles esponsales de los príncipes herederos de España y Portugal con sendas infantas de las casas reales portuguesa y española. Esta obra iba precedida por una loa con música de Jaime Facco. Además, estaba intercalada por un entremés (La cuenta del gallego) y un sainete (La estatua de Prometeo). Estas otras partes de la fiesta llevaban también libro de José de Cañizares. No se ha conservado la música de los actos segundo y tercero ni del entremés y el sainete. Por tanto la historia narrada sólo puede cantarse de forma incompleta. Obviamente poner en escena el primer acto con música y el segundo y tercero sin ella socava la eficacia teatral de la obra.

Amor aumenta el valor se adscribe musicalmente y en lo que a estructura dramática se refiere a la tradición operística del barroco italiano que tenía en los países ibéricos de la segunda década del S.XVIII una receptiva acogida. Jaime Facco y Felipe Falconi, por citar sólo a los colaboradores musicales de José de Nebra en esta obra, son dos compositores italianos (de origen y formación) llamados a la corte española, que incorporan con total naturalidad en sus encargos hispanos los modos de hacer música de su Italia natal. Por su parte Nebra asume en esta obra el que probablemente sea su encargo más italiano adaptándose al estilo requerido con no menor soltura tras haber asimilado perfectamente esas maneras foráneas.

La obra tiene temática histórica – algo propio de la ópera italiana del momento – y no mitológica – una característica de la zarzuela barroca. Sin embargo se incluyen personajes cómicos, seña de identidad del teatro hispano desde el siglo de oro. Vemos pues una hibridación italo-española en lo dramático. La música de Nebra se organiza en recitativos y arias, concluyendo el acto con un dúo. Pero de nuevo vemos esa estructura formal italiana impregnada de ciertos elementos españoles que contribuyen a dar color o a potenciar la comicidad de los papeles de los graciosos. El hecho de que la ópera tuviera insertados el entremés y el sainete acababa de dar al conjunto un inequívoco carácter español.

El argumento de la ópera hunde sus raíces en Tito Livio; se narra la heroica defensa de Roma por parte de Horacio Cocles ante el cerco etrusco. Esta historia debió ser leída como una tarjeta de presentación del príncipe español ante la corte lisboeta: las virtudes de Fernando de Borbón mostradas ante su prometida serían las de un nuevo Horacio, esto es, el valor y la fidelidad conyugal. La loa completa la visión idealizada de la futura pareja principesca: pero aquí los personajes ya son alegóricos y portan en su propio nombre las virtudes de María Bárbara de Braganza.

La idea de ofrecer una obra músico-teatral como Amor aumenta el valor en versión de concierto y no con un abordaje escénico responde a varias razones. En primer lugar se trata de experimentar cómo resulta un proyecto de estas características encargado a un grupo – El concierto español – especializado en el repertorio barroco y pre-clásico hispano pero ajeno al propio teatro en el que se celebra, a la par que se pretende hacer esta experimentación de la forma más económica posible. Por otro lado se consigue sortear la dificultad que supone poner en escena una dramaturgia incompleta.

El concierto espanol
El concierto español

Dar una obra de teatro lírico en versión de concierto supone anular su dimensión dramática; hacer lo propio con el repertorio barroco agrava la situación al dificultarse también la evocación de las circunstancias histórico-sociales que generaron el espectáculo o del marco físico para el que éste se creó. Emilio Moreno es plenamente consciente del gran riesgo de descontextualizar la fiesta barroca, no ya la mera ópera, y por ello hace partícipe al espectador de las limitaciones de su lectura concertante en las notas al programa. Por otro lado su labor de revisión del material original manuscrito se sale de la pura transcripción de la partitura para recomponer en ésta todas aquellas partes que la práctica habitual de la notación del S.XVIII omitía por tratarse de lugares comunes que se daban por sabidos así como para cambiar detalles de la escritura que seguramente fueron hijos de las prisas del autor sin que éste contara con una ulterior oportunidad de corrección. Se trata en cualquier caso de una apuesta por acercarse al espíritu musical del autor y la época más que por la fidedigna lectura de la música que nos ha llegado transcrita.

La interpretación que El concierto español ofreció fue destacadísima. La orquesta tocó con elegancia simpar sabiendo en todo momento matizar y acompañando exquisitamente a los cantantes. Las cuatro solistas vocales (sopranos) se repartieron los siete papeles cantados del primer acto, lo que obligó a la paradójica situación de tener que omitir alguna frase de la obra ¡para que una misma cantante no tuviera que dialogar con ella misma! María Luz Álvarez encarnó únicamente a la protagonista femenina Clelia, destacando en la virtuosística aria "Sopla el bóreas irritado...". Ruth Rosique compartió los papeles del héroe del drama Horacio (con una muy sentida "¡Ay amor!, ¡Ay Clelia mía!...") y de Porcia (con una ágil lectura de "Como el céfiro corre agitado..."). Raquel Andueza fue especialmente graciosa en el rol cómico de Calfurnia (con una deliciosa "Galanura, qué locura...") a la par que solemne en su cometido como Porsena ("Más fácil será al viento..."). Isabel Álvarez encarnó al gracioso Mimo (teniendo una desenvuelta contestación al aria de Calfurnia con la no menos fresca "Sopla hacia allí...") y a Libio (con una grandilocuente "Al arma oculto, generoso ardor..."). Todas ellas fueron brillantes vocalmente y merecieron la unánime aprobación de la concurrencia.

El éxito de esta experiencia musical quedó ensombrecido sin embargo por la escasez de público que se dio cita en esa extraña jornada (se celebraban las elecciones generales y se salía de un luto oficial no ampliado hasta ese día precisamente por su carácter electoral). Esperemos que el eco limitado que dichas circunstancias han dado a este evento no condicione la presencia futura de El concierto español en otros proyectos de recuperación del repertorio barroco español acometidos por el Teatro de la Zarzuela.

© Ignacio Jassa Haro, 2004


Amor aumenta el valor, drama armónico, Versión de concierto
Música de José de Nebra (Primer acto), Jaime Facco (Loa)
Libreto de José de Cañizares
Transcripción, revisión y adaptación de Emilio Moreno
Estrenada en el Palacio del Marqués de los Balbases de Lisboa, el 18 de enero de 1728
Reparto: Loa - María Luz Álvarez (Triunfo); Isabel Álvarez (Gloria); Raquel Andueza (Logro); José Pizarro (Un tenor)
Amor aumenta el valor - María Luz Álvarez (Clelia); Ruth Rosique (Horacio, Porcia); Isabel Álvarez (Mimo, Libio); Raquel Andueza (Calfurnia, Porsena)
El concierto español
Emilio Moreno (Director y violín solo)


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