Usandizaga - Schottisch 'Bitz' (c. Eresbil)

José Mª Usandizaga

Bitz

(43. Semana de la Música Vasca, Musikaste-2015. Concierto de Clausura. Parroquia de Fátima, Rentería, Guipúzcoa. 16-V-2015)

Una crítica de Mario Lerena


Usandizaga ‘ínfimo’,
o el secreto encanto de la Costa Vasca

Monumento a José María Usandizaga, Plaza de Gipuzkoa. Josep Llimona (1864-1934)La efemérides centenaria del fallecimiento del ‘joven’ José María Usandizaga continúa siendo recordada en su tierra natal con nuevas propuestas de interés. Tras el reestreno en versión de concierto de su ópera La llama (que ya comentamos aquí), es ahora la ya tradicional Semana de Música Vasca de Rentería, Musikaste, la que ha recogido el testigo de dicha conmemoración, gracias a la entusiasta labor de la Coral Andra Mari y el archivo ERESBIL de la localidad guipuzcoana.

 

Varios han sido los títulos rescatados del catálogo del compositor donostiarra a lo largo de esta edición del festival; no obstante, ninguno podía atraer con mayor intensidad al aficionado lírico y zarzuelero como los que se anunciaban en su sesión de clausura. Todo el complejo universo creativo de Usandizaga queda resumido, de hecho, en las obras allí reunidas: del afrancesamiento (aún un tanto académico) de la Suite en la, al aplaudido nacionalismo de su rapsodia Irurak bat o el espectacular orientalismo ‘a la rusa’ de Hassan y Melihah.

El punto álgido del concierto lo constituía la hermosa cantata Umezurtza (‘La huérfana’), en la que su autor desplegó su febril inspiración dramática mediante transustanciación del folklore vasco, con el dionisíaco ritmo danzable del arin arin como base. Tanto la Coral Andra Mari como los solistas Xabier Anduaga y, muy especialmente, Miren Urbieta, arropados por la Orquesta Sinfónica de Euskadi, dieron lo mejor de sí mismos para hacer vibrar al auditorio en este emotivo fin de fiesta.

 

Ahora bien, la auténtica novedad de la velada residía en el estreno absoluto de los cuatro números musicales que Usandizaga pergeñara para la desopilante ‘comedia lírica’ Bitz, un mordaz repaso en clave de ‘género ínfimo’ al ambiente de sofisticación y disloque reinante en la vecina localidad vasco-francesa de Biarritz (cuya fauna turística, casualmente, estaba a punto de atrincherarse en la propia Donostia al rebato de la ‘Gran Guerra’). Con razón ha apuntado Christopher Webber los vínculos entre el repertorio ‘ínfimo’ hispano y el coetáneo espíritu decadentista de muchos artistas europeos – una corriente con la que, por otro lado, Usandizaga ya había coqueteado en su zarzuela Las golondrinas, según explica la profesora Teresa Cascudo en un reciente estudio.

 

Sí, han leído bien: el idolatrado genio donostiarra también rindió su pequeño tributo al género más denostado, pero más disfrutado, de su tiempo; sólo que su correspondiente autógrafo quedó guardado en un cajón tras su muerte... hasta ste sábado. A juzgar por la rúbrica del libreto (‘Soraluce y Villanueva’), suponemos que tan atrevida incursión por terrenos ‘de mala fama’ debió de realizarla de la mano de su tío materno, el periodista y músico Cándido Soraluce; con lo que el pecado, además de venial (y encantador), quedaba en familia. ¿O quizás la pieza llegara a subirse a las tablas de alguno de los numerosos teatros y kursaales de la zona? Es difícil asegurarlo, dada la inagotable cartelera de ocio y espectáculos de aquellos años.

Monumento a José María Usandizaga, Plaza de Gipuzkoa. Josep Llimona (1864-1934)

Un Preludio de vivo sabor popular, una ‘Canción India’, un Intermedio a ritmo de Schottisch (sobre el original pianístico que el autor dedicara a su cuadrilla ‘pollo-pera’ del club donostiarra de La Estaca) y un delicioso Vals (que el libreto califica de ‘modernista’ y que, ciertamente, apenas desentonaría en el Bal Bullier de La Rondine puccinina) conforman la elegante aportación de Usandizaga a este divertimento, tan intrascendente como entretenido. Completaban este mosaico dos cuplés compuestos a vuelapluma por un misterioso W.K. Hamilton, ministril probablemente americano – por sus síncopas los conoceréis... – y activo en la propia Biarritz; por más que su contribución a la causa quedó excluida del programa en esta ocasión y (mucho nos tememos) podrá permanecer en silencio por los siglos de los siglos.

 

Obviamente, la pura música ‘sola’ no basta, fuera de contexto, para que el público aprecie el gracejo fino y desengañado de un título como Bitz (‘salvo en la imaginación de algunos estetas y analistas, la música nunca está sola’ escribió con tino el musicólogo Nicholas Cook). Aun así, su perfume permite siquiera cerrar los ojos unos instantes y soñar, en una noche de primavera, con cierta tropa alegre de fakires y quiromantes, cupletistas de rompe y rasga, atildados violines cíngaros, cocottes y burgueses bribones, amantes de ébano, falsos toreros, ‘ingleses’ de pega y un buen número de arribistas de vario pelaje, extraviados para siempre entre los pedregosos quiebros de la costa y la historia del País Vasco.

 

Vaya todo a su salud (y a la nuestra):
‘¡Bitz es vida dorada / llena de esplendor…!’

© Mario Lerena, zarzuela.net 2015


43. Semana de la Música Vasca, Musikaste-2015. Concierto de Clausura. Parroquia de Fátima (Rentería, Guipúzcoa). 16-V-2015. Obras de Tomás Aragüés y José María Usandizaga. Reparto: Coral Andra Mari de Rentería (dir. José Manuel Tife); Miren Urbieta Vega (soprano); Xabier Anduaga (tenor); Orquesta Sinfónica de Euskadi, dir. Diego Martín de Etxebarria.

La llama (2015) programme


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portada de zarzuela.net

18/V/2015