Chapi, una comedia divina - Foto: Adi Producciones S.L./L'auditori de Torrent

Chapí,
una comedia divina

Adi Producciones y l'Auditori de Torrent

Festival de verano
de San Lorenzo
de El Escorial

Teatro Auditorio, 31 de julio de 2009

Ignacio Jassa Haro


El festival de verano de El Escorial no acaba de tener un perfil definido. La reciente asunción de su gestión por parte del equipo directivo de los Teatros del Canal ha debido de ser demasiado cercana a la fecha de inicio del ciclo como para tener repercusión en el cartel presentado. Eso al menos deducimos del evento zarzuelístico propuesto, un espectáculo de segunda fila en lo que a criterios de producción se refiere, que se ha subido al carro, tan socorrido este año, de las conmemoraciones chapinianas y que sólo se ha salvado de la quema por la excelencia de los intérpretes reunidos.

Pero empecemos precisamente con lo positivo, que tuvo en la sabia dirección musical de José Fabra la principal de sus bazas. El valenciano supo lidiar con acierto con todos y cada uno de los números musicales interpretados, desde una ambiciosa página de Margarita la tornera hasta unos ligeros cuplés de La patria chica amoldándose con ductilidad a la variedad de estilos del compositor de Villena. Fabrá dejó respirar a sus cantantes y obtuvo un sonido espléndido de la Orquesta de la Comunidad de Madrid. Nos negamos a denominar a esta agrupación cual mero grupo de "solistas" como reza el programa de mano ya que consideramos un verdadero acierto reducir las dimensiones del foso de zarzuela, tan atrofiado por una tozuda emulación de los usos operísticos experimentada en las últimas décadas.

Aunque se trate de un tema no muy estudiado, el número de atriles con que contaron los míticos fosos de Apolo, Eslava o la Zarzuela, por citar sólo algún ejemplo, en la época en que el género se formó no debió de ser mucho mayor al de solistas instrumentales convocados en este espectáculo. Eso se hizo especialmente patente en el volumen sonoro, ostensiblemente menor de lo habitual (evitando que las voces tuvieran que vencer el muro sonoro casi infranqueable que los teatros modernos interponen entre el escenario y el público), sin verse afectado el empaste de la cuerda que unos buenos instrumentistas no tienen por qué comprometer.

De entre las voces implicadas destacamos las de las elegantes sopranos Carmen Romeu y María Maciá, por su expresividad, colorido y correción en la emisión, y la del joven pero ya veterano barítono Javier Galán por su emocionante fraseo. Si las intervenciones de los tenores Marc Sala y Javier Tomé o las de los actores-cantantes Rafa Arnal, Miquel Viñoles y Carol García se mantuvieron en un plano más discreto no debemos silenciar en cualquier caso su saber hacer que permitió que el espectáculo jamás decayera en lo vocal. Nos abstenemos de valorar al equipo de actores en su cometido pues la mediocridad del texto que se vieron obligados a defender nos impediría hacer plena justicia al esfuerzo desplegado por estos profesionales.

Pero no nos queda más remedio que valorar el montaje en su planteamiento dramático y en su plasmación plástica, y ahí sin intención de hacer leña con los restos del naufragio debemos decir desde el principio que lo presentado en El Escorial nos ha parecido un auténtico despropósito. Hemos de confesar, sin embargo, que suscribimos las palabras elogiosas que nuestro compañero Enrique Mejías García dedicó al antecedente inmediato de este espectáculo -el montaje De Valencia a Madrid- firmado también por Cardeña. El director escénico nos sorpendió entonces con un texto ágil que sabía acercarse con gracia a la personalidad creativa de tres compositores valencianos de renombre entre los que se contaba Chapí.

Cardeña se pierde ahora en vericuetos que no le llevan a ningún sitio, dando una imagen distorsionada y negativa del autor de El puñao de rosas en sus años de madurez, al que presenta como un ser gruñón, pesimista y -algo inaceptable, por la falta de rigor- "obsesionado" por la persecución de cupletistas, sin lograr evitar que con esa sal gorda el espectáculo resulte aburrido y fatigoso. Aunque la selección de números musicales ha sido la esperable en cualquier antología se ha echado a faltar la inquietud mostrada en el anterior montaje para desvelar alguna rareza del compositor supuestamente homenajeado.

Aunque los estándares de producción no alejen mucho el concepto visual de este montaje del dedicado a los "tres forasteros en Madrid" hemos tenido que sufrir aquí un diseño escénico mucho más pobre perturbado en todo momento por unas proyecciones audiovisuales desincronizadas que en alguna ocasión llegaron incluso a mostrar la pantalla de inicio del programa informático empleado. Una imprevisión indigna de un centro de exhibición que, recordamos, fue concebido con el propósito de convertirse en un Salzburgo a la española. Sin ambicionar tanto, esperamos que el equipo dirigido por Albert Boadella pueda encauzar la nave y dar, a la par, mayor volumen de actividad a esta costosa infraestructura cultural, inaceptablemente infrautilizada desde su inauguración.

© Ignacio Jassa Haro 2009


Chapí, una comedia divina. Espectáculo conmemorativo del centenario de la muerte de Chapí. Idea original de Lluís Miquel Campos. Texto de Chema Cardeña
Reparto: Carmen Romeu y María Maciá (Sopranos); Marc Sala y Javier Tomeu (Tenores); Javier Galán (Barítono); Juan Antonio Garés (Chapí); Antonio Martínez "Ñoño" (Arniches); Amparo Vayá (Ama de llaves); Rafa Arnal y Miquel Viñoles (hermanos Álvarez Quintero), Carol García (Fornarina/Vedette); Josep Manel Casany (Serrano - video); Lorenzo Petri (Piano); Solistas de la Orquesta de la Comunidad de Madrid; Max Sánchez (Iluminación); Juan Reina y Eva Campos (creación audiovisual); Chema Cardeña (espacio escénico y dirección de escena); José Fabra (dirección musical)
Co-producción de Adi Producciones S.L. y l'Auditori de Torrent con la colaboración de los Teatres de la Generalitat Valenciana y el Institut Valencià de la Música


Ruperto Chapí (página biográfica inglesa)
portada de zarzuela.net

23/VIII/2009