Navidades de zarzuela en Madrid

Los sobrinos del capitán Grant
Teatro de la Zarzuela,
26 de Diciembre de 2009 y 2 de Enero de 2010


Un tal Gaztambide:
El amor y el almuerzo/ Un pleito

Ópera Cómica de Madrid,
3 de Enero de 2010

El sexteto protagonico en una escena de "Los sobrinos del capitan Grant" (Foto: Jesus Alcantara/Teatro de la Zarzuela, 2009)


  Los sobrinos del capitán Grant (Teatro de la Zarzuela)
  Un tal Gaztambide (Centro Cultural Nicolás Salmerón)


Dos espectáculos zarzuelísticos de muy diferente índole han coincidido en la cartelera madrileña durante estas navidades. En el Teatro de la Zarzuela hemos podido disfrutar por cuarta ocasión de los incombustibles Sobrinos del capitán Grant, cada año con mayor capacidad de convocatoria del público infantil. El Centro Cutural Nicolás Salmerón – lugar provisional de traslado de las actividades del Auditorio Conde Duque mientras se acomete su ampliación – ha programado, por su parte, un programa doble conformado por dos zarzuelas breves de Joaquín Gaztambide, en un montaje firmado por Ópera Cómica de Madrid que puede competir en frescura con la producción de la magna obra de Fernández Caballero exhibida en el coliseo de la calle Jovellanos.


Los sobrinos del capitán Grant
(Madrid, Teatro de la Zarzuela. 26 de Diciembre de 2009 y 2 de Enero de 2010)

El coro del Teatro de la Zarzuela en una escena de "Los sobrinos del capitan Grant" (Foto: Jesus Alcantara/Teatro de la Zarzuela, 2009)

Por consideración a nuestros lectores no nos dedicaremos a glosar los aciertos de Paco Mir en este cuarto envite con la zarzuela bufa de argumento verniano; les remitimos a las críticas del estreno y de las dos anteriores reposiciones firmadas por Andrew Lamb, Enrique Mejías García y quien esto suscribe (que se pueden leer pinchando en los vínculos copiados más abajo). Sólo dejaremos constancia de que la adaptación dramatúrgica no sólo no ha perdido frescura sino que con cada nueva reposición ha sabido incorporar guiños ocurrentes y nuevos gags que evitan la sensación de haber visto lo mismo cuarenta veces.

Fernando Conde como Doctor Mirabel en "Los sobrinos del capitan Grant" (Foto: Jesus Alcantara/Teatro de la Zarzuela, 2009)Centrémonos pues en lo interpretativo. La música está en buenas manos bajo la divertida batuta del maestro Miguel Roa, siempre expresiva, aunque quizá se haya podido echar en falta algo de nervio en los momentos más movidos de la voluminosa partitura. El Coro y la Orquesta titulares evidencian su familiaridad con el título, mostrando, en coherecia, una sobresaliente ejecución de sus cometidos. El funcionamiento del sexteto protagonista, del que en esta ocasión cuatro intérpretes cuatripiten (Millán Salcedo, Milagros Martín, Xavi Mira y Richard Collins-Moore) mientras que los dos restantes tripiten (María Rey-Joly y Fernando Conde) se ha apropiado de sus papeles de modo tal que nos hace difícil ver a otros intérpretes asumiéndolos.

El largo número de funciones programadas este año ha hecho que se cuente con un doble reparto para las dos tiples. Mar Abascal como Soledad y Aurora Frías como Miss Ketty han sufrido, a pesar de su enorme profesionalidad, las consecuencias del encasillamiento antes aludidas. La segunda ha salido mejor parada del envite tanto en el coreográfico dúo de los amantes (indudablemente pensado para que la Martín luzca su habilidad para el mantoneo) como en la propia interpretación teatral (el acento inglés también ha contribuido a ello).

Millan Salcedo como Mochila en "Los sobrinos del capitan Grant" (Foto: Jesus Alcantara/Teatro de la Zarzuela, 2009)Lo de Salcedo es algo sin nombre: Ni una sóla entre la larga serie de noches en que le hemos visto a lo largo de la década que acaba de concluir ha sido igual a las demás. Siempre está ágil para solventar con gracejo cualquier obstáculo y hacer de él un estímulo con el que modelar su jocoso personaje. Me desdigo, además, de mi juicio de valor de 2003 sobre el desequilibrio entre el personaje de Mochila y el resto de sus compañeros de aventuras, pues el mayor énfasis de su aportación no sólo no enturbia la de los otros cinco sino que además la realza.

La excelencia interpretativa desarrollada por todos los implicados en este montaje nos obliga a reflexionar en voz alta sobre el modelo de temporada teatral de la principal institución zarzuelística del país y del planeta. Un teatro lírico con capacidad para exhibir un montaje durante más de ochenta noches en esas óptimas condiciones y sin caer jamás en la rutina, está preparado para convertirse en un programador de repertorio, tal y como hacen los teatros de ópera y opereta en los países de lengua alemana. ¿Por qué no apostar de una vez por todas por ese sistema y lograr que Madrid tenga zarzuela noche sí, noche también? El Teatro de la Zarzuela cuenta en su haber con medio centenar de títulos producidos desde que en 1997, tras la reapertura del Real, dedicara el grueso de sus esfuerzos al teatro lírico español. Sumar a su reposición sistemática nuevos estrenos no supondría un esfuerzo presupuestario mucho mayor al de la actual temporada y a cambio haría de esta institución el verdadero estandarte del género zarzuelístico que todos soñamos; la existencia de referenciales montajes como el firmado por Mir hace que muchos sintamos que ese sueño está algo más próximo a hacerse realidad.

© Ignacio Jassa Haro 2010


Un tal Gaztambide: El amor y el almuerzo / Un pleito
(Madrid, Centro Cultural Nicolás Salmerón. 3 de Enero de 2010)

Un exíguo presupuesto, un local desangelado y de acústica poco propicia para el canto lírico, la ausencia de una caja escénica, de un adecuado equipo de iluminación y aun de telón, la imposibilidad de contar con orquesta y un sinfín de limitaciones que nos resistimos a seguir enumerando podrían haber convertido esta crítica en un trámite con el que dejar mera constancia de la recuperación de dos Gaztambides en el olvido. Ópera Cómica de Madrid ha hecho de nuevo de tripas corazón y a pesar de la "adversidad" ha sacado adelante con talento un espectáculo con el que volver a demostrar la categoría artística del compositor de Tudela.

Laura Fernandez, Gerardo Bullon y Luis Alvarez en una escena de "El amor y el almuerzo" (Foto: Juan Fernando/Opera Comica de Madrid, 2009)Las dos piezas representadas, aunque no muy distantes en la fecha de composición (la primera data de 1856 y se estrenó en el Teatro del Circo, mientras que la segunda, de 1858, fue estrenada ya en el de la Zarzuela), tienen notables diferencias en cuanto al modo de integración de la música en la acción. Para el caso de El amor y el almuerzo, Luis de Olona fusila con su consabida habilidad el vodevil francés L'Omelette fantastique (1842, libro de Félix-Auguste Duvert y Louis Doyer con música original de autor desconocido) teniendo Gaztambide un cometido más marginal al poner ilustraciones musicales a un ingenioso texto de enredo trufado de excelentes chistes. La música del navarro es aquí fresca y espontánea y nos recuerda al Oudrid de Buenas noches señor don Simón o al Barbieri de los sainetes picarescos también montados por esta compañía.

Otra cosa es Un pleito, obra con un texto muy bien escrito, original de Francisco Camprodón, en el que se alcanza un mesurado equilibrio entre los componentes sentimental y cómico. Se trata de un auténtico acto de ópera cómica española, con números complejos en los que se ahonda en la personalidad de los protagonistas de la trama o con los que se hace avanzar la acción. Además, la música tiene esa particular cualidad lírica de Gaztambide que hizo que, como muy certeramente nos recuerda Francisco Matilla en sus elocuentes notas al programa, el mismísimo Barbieri lo llamara "el mejor de nosotros", en alusión al resto de compositores de su generación.

Gerardo Bullon, Alejandro Gonzalez y Luis Alvarez cantando el vito de "Un pleito" (Foto: Juan Fernando/Opera Comica de Madrid, 2009)

Para montar estos dos tesoros Matilla ha optado por un exhaustivo trabajo actoral, de los de la vieja escuela, que se ha saldado con unos impecables resultados. Una funcional escenografía (meros lienzos revestidos con elementos de atrezzo), un vestuario preciosista y lo que ha dado de sí el pobre equipo de iluminación de esta sala han puesto un fondo casi neutro a estas dos piezas que desde el primer compás (y el primer verso) han conseguido enganchar al respetable. El sexteto con piano liderado por Fernando Poblete (con una composición algo diferente a la del habitual Ensamble de Madrid) se supo implicar en la acción admirablemente, hasta el punto de situarse en el propio escenario y servir de pretexto para algún juego escénico en él desarrollado.

Refiriéndonos ya al reparto comenzaremos destacando sobremanera a Gerardo Bullón, intérprete de feliz vena cómica, tanto por su aportación al vodevil (donde encarna el rol principal de un auténtico carpanta, que estrenara en 1856 el gran Vicente Caltañazor) como en la operita de Camprodón (donde su hilarante criado asturiano tiene un menor cometido canoro). Supo decir sus partes cantadas con tal expresividad que sólo por esos resultados podemos dar por buena la iniciativa del "Taller de Zarzuela" de la que él ha salido. Carolina Moncada se encontró mucho más cómoda vocalmente como la Leonor de Un pleito, donde lució sus facultades y su delicadeza (no exenta del grado justo de picardía) en una cavatina, un dúo y un cuarteto; con eso no queremos quitarle méritos a su destacada intervención en la primera zarzuelita, para la cual tuvo que cambiar de registro actoral completamente, cual auténtica criada de Carabanchel.

Alejandro Gonzalez cantando la cancion de Don Carlos de "Un pleito" (Foto: Juan Fernando/Opera Comica de Madrid, 2009)Manuel Sanz cantando la cancion de Don Carlos de "Un pleito" (Foto tomada de la "Historia de la Zarzuela" de Cotarelo y Mori, reedición facsimil del ICCMU, 2000)

El tenor Alejandro González ha emocionado,
guitarra en mano, al público madrileño
como antaño lo hiciera Manuel Sanz
con la canción de Don Carlos de
Un pleito

La presencia de Luis Álvarez debe ser considerada como una colaboración especial con el "Taller de Zarzuela"; el gran maestro acometió dos personajes de igual nombre: Don Severo. En un caso se trata de un marido cuernudo que a su vez pone los cuernos a su esposa mientras que en el otro es un abogado filántropo sin hijos que decide prohijar a su sobrino también letrado. Su actuación desenvuelta pero comedida sirvió de espejo al resto de sus compañeros de reparto; sólo le reprocharemos el inseguro acento sevillano en Un pleito (¡y que conste que Luis –Alonso– sabe de acentos del sur...!) El tenor Alejandro González lidió con el rol de más dificultad (a la par que lucimiento vocal) de Un pleito, cantando con gusto su canción, muy ovacionada, y el resto de sus partes. Por último Laura Fernández tuvo a su cargo dos papeles secundarios vocalmente pero de cierta relevancia dramática, que supo afrontar con discreción.

Nuevo éxito de un montaje que tiene que trascender el ámbito de un mero centro cultural de barrio y moverse por otros circuitos. Y sin que se entienda como un desdoro para los miembros del conjunto instrumental sólo pediría que se intentara montar con orquesta pues la música de Gaztambide se lo merece. ¡Feliz año 2010 a todos!

© Ignacio Jassa Haro 2010


Los sobrinos del capitán Grant, novela cómico-lírico-dramática en cuatro actos y dieciséis cuadros (versión teatral en tres actos y en dos partes de Paco Mir). Libro: Miguel Ramos Carrión. Música: Manuel Fernández Caballero.
Reparto: Mochila - Millán Salcedo; Soledad - Milagros Martín (26-XII)/Mar Abascal (2-I); Miss Ketty - María Rey-Joly (26-XII)/Aurora Frías (2-I); Escolástico - Xavi Mira; Doctor Mirabel - Fernando Conde; Sir Clyron - Richard Collins-Moore; Jaime - Antonio Torres; Portera - Ana Santamarina; Solista jazz (maorí) - Damaris Martínez; Partiquinos - Inma Ochoa, Maribel Lara, Carlos Heredia, Pepín Tre, Abel García y Xavier Ribera; Ballet y figuración; Orquesta de la Comunidad de Madrid; Coro del Teatro de la Zarzuela ( dir. Antonio Fauró); Dirección de escena - Paco Mir; Escenografía - Jon Berrondo; Figurines - Anna Güell; Iluminación - Eduardo Bravo; Coreografía - Mudit Grau; Dirección musical - Miguel Roa (26-XII y 2-I)/Luis Remartínez
Producción del Teatro de la Zarzuela (2001)
Edición crítica: Xavier de Paz (Ediciones Iberautor, Promociones Culturales SRL/Instituto Complutense de Ciencias Musicales, 2002)


Un tal Gaztambide. El amor y el almuerzo, farsa en un acto arreglada del francés por Luis de Olona con música de Joaquín Gaztambide / Un pleito, zarzuela en un acto de Francisco Camprodón con música de Joaquín Gaztambide
Reparto: El amor...: Calixto - Gerardo Bullón; Don Severo - Luis Álvarez; Rosa - Carolina Moncada; Matilde - Laura Fernández. Un pleito: Don Severo - Luis Álvarez; Don Carlos - Alejandro González; Santiago - Gerardo Bullón; Doña Cecilia - Laura Fernández; Leonor - Carolina Moncada. Conjunto instrumental (Violines - Bruno Vidal y Luis Alberto Rodríguez; Viola - Santiago Kuschevatzsky; Cello - Javier Morillas; Contrabajo - Fernando Poblete; Pianista concertador - Roberto Balistreri); Figurines - Marianamara; Iluminación - Pedro Pablo Melendo; Dirección de escena - Francisco Matilla; Dirección musical - Fernando Poblete
Nueva producción de Ópera Cómica de Madrid


Joaquín Gaztambide
Manuel Fernández Caballero
  Los sobrinos del capitán Grant (sinopsis argumental)
 Los sobrinos... (Andrew Lamb - 2001)
 Los sobrinos... (Ignacio Jassa Haro - 2003)
 Los sobrinos... (Enrique Mejías García - 2006)
portada de zarzuela.net

10/I/2010