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Gato por liebre / El vizconde Mientras algunos se agarraban un berrinche con Pepita Jiménez en el Teatro de la Zarzuela (‘¿cuándo aprenderán…?’), otros disfrutábamos como niños con la emisión por streaming de dos zarzuelas desconocidas de Barbieri desde la Fundación Juan March. Sin vernos en la necesidad de avergonzarnos por actos de vandalismo musical o textual, el director-dramaturgo Alfonso Romero incluso añadió algunas líneas de diálogo por su cuenta sin percibirse otra cosa que un amor absoluto por las obras representadas. En otras palabras: se nos ofreció esa fe absoluta en la materia prima, que es lo que da vida al teatro. Puede leerse más sobre el trasfondo de estas piezas en un acto de Barbieri y Cía. pertenecientes a la temporada de 1855/1856 del Teatro del Circo en el magnífico programa descargable (aquí) de la Fundación Juan March, que incluye iluminadores ensayos de los eminentes especialistas en zarzuela Isabelle Porto San Martín y Enrique Mejías García. En esencia, mientras que Gato por liebre fue concebida como una pieza de relleno, a manera de tonadilla, destinada a enviar al público con una sonrisa a la calle, El vizconde es una refinada opéra comique de corte histórico, y ambiente ‘de capa y espada’ en los tiempos de Felipe V. Ambas obras explotan el recurso del travestismo potenciando su efecto teatral; una feliz oportunidad que la compañía de la Juan March ha sabido aprovechar y llevar a sus últimas consecuencias.
Si la fusión no aporta mucho, lo cierto es que tampoco hace demasiado daño. Consumado hombre de teatro, Barbieri compuso estas dos obras en estilos diferentes. Su paleta para Gato por liebre es la de los colores primarios, en contraste con los tonos más matizados y las delicadas pinceladas ‘españolas’ que dan vida a El vizconde. Los lienzos pueden ser italianizantes, con ecos que van desde Rossini al primer Verdi, pero números como el aria maravillosamente variada del Vizconde (‘Por una Eva gitana’) y el subsecuente dúo de amor que se convierte en terceto (‘Tu corazón no tiene amor’) habitan el mundo personal y distintivo de Barbieri. Aunque lonchear una zarzuela en tres secciones para envolver con ella el sándwich doble de la otra pueda acarrear problemas, la música tiene la fuerza suficiente para sortearlos.
La cuidada realización en vídeo sobre el diminuto escenario de la Juan March resultó un verdadero placer. La interpretación de Irene Palazón como el Vizconde (y como Cecilia, la doncella de las ‘liebres’) fue magnífica, y su canto en las exigentes partes de soprano de Barbieri superó con creces la prueba. César San Martín brilló intensamente en dos papeles escritos para el gran bajo-barítono Francisco Salas: el de la desesperada Baronesa, sorprendentemente alta y de ‘taitantos’, que supo cantar con voz más ligera que el padre fanfarrón y cegato de El vizconde. Como compañero/a/e de fatigas femeninas y como hijo cobardica estuvo el tenor Juan Antonio Sanabria aportando los indispensables contrastes en vocalidad y fisicidad; y aunque la mezzo Blanca Valido estuvo comparativamente menos aprovechada como objeto de deseo –en tanto que pícaro turbio y dama aristocrática– lo cierto es que ella también aprobó con nota. La March es demasiado pequeña para contar con una orquesta completa, pero me gustó mucho el hábil arreglo de Miquel Ortega para sexteto de cuerda con piano y más aún su firme dominio de los tempi de la ópera cómica o el ritmo general del espectáculo. Romero dirigió la producción con inteligente discreción y una impecable maestría escénica, capaz de superar los obstáculos impuestos por su propia manía dramatúrgica. De principio a fin –como suele ocurrir con las recuperaciones de Barbieri– me quedé preguntándome por qué demonios se ha permitido dormir en el olvido durante siglos a zarzuelas tan memorables. En comparación con ellas, el sueño de Rip Van Winkle no fue más que una ligera cabezada; y tanto Gato por liebre como El vizconde merecen estar mucho más despiertas, como felizmente lo estarán gracias a esta producción, tanto en España como en Colombia. © Christopher Webber 2025
3/X/2025 |