El Potosi Submarino (Rey Joly y del Cerro, Teatro de la Zarzuela)

El Potosí Submarino
Música: Emilio Arrieta
Libreto: Rafael García Santisteban
Versión: Rafael R. Villalobos

(Madrid, 19 de noviembre de 2025)


una crítica de Víctor Sánchez Sánchez


Un tesoro de zarzuela

La necesidad de volver a ver El Potosí Submarino era algo comentado entre los estudiosos de la zarzuela desde que apareciese el libro de María Encina Cortizo sobre Arrieta en 1998. El compositor navarro sigue siendo apenas conocido por la tantas veces repetida Marina, pero en su carrera cultivó la mayoría de los géneros de la música teatral, desde la ópera italiana hasta la zarzuela cómica o histórica. También el género bufo en que se enmarca este Potosí. Un género de zarzuela tomado del alocado mundo de la opereta francesa de Offenbach, que presentaba ambientes disparatados para realizar una aguda crítica política y social. En España triunfó en los convulsos años del sexenio revolucionario, gracias a la compañía de los Bufos Arderíus. Una combinación de sátira, momentos picantes y gran espectáculo que revolucionó el mundo del teatro musical en España. El Potosí Submarino fue uno de los títulos de mayor éxito de esta zarzuela bufa.

El reto de presentar El Potosí Submarino tenía sus complejidades. La primera, la necesidad de actualizar el texto para sintonizar con el público actual. El libreto original de Rafael García Santisteban, bien escrito y con acertados golpes de humor, estaba cargado de referencias a su época, un momento de gran convulsión política con la llegada a Madrid del rey Amadeo de Saboya y el asesinato de Prim. Rafael Villalobos ha decidido trasladar la acción a la década de 1990, en la resaca tras los fastos del 92. Un video inicial nos ubica con claridad, mostrando imágenes no sólo de la Expo de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona, con el surrealista encuentro entre las dos mascotas (Curro y Cobi), sino también figuras populares como Raffaella Carrà o el polémico Jesús Gil. Una referencia que entronca bien con la historia de El Potosí Submarino, donde asistimos a un timador que se aprovecha de la fiebre del dinero fácil y la corrupción de los políticos. Un tema presente en la sociedad de 1870 y 1993, pero también hoy y me temo que en el futuro.

El Potosi Submarino (Esteve y coro, Teatro de la Zarzuela)

Villalobos ha revisado ampliamente el libreto original, escribiendo nuevos textos en verso para incluir referencias actuales. Son numerosas, en algunos casos muy acertadas como las referencias políticas de la canción del cable, que fueron muy aplaudidas por el público. La transformación de la princesa Perlina en Bárbara Rey o la presencia de una reconocida alcaldesa captan también la simpatía del público. Hay que decir que la propuesta, coherente y bien escrita, plantea dos problemas. Lejos de reducir el texto se ha ampliado de forma innecesaria, lo que alarga en exceso y frena el ritmo de la función. Esto se nota especialmente en el primer acto, en el que se obliga a los intérpretes a declamar largas tiradas en verso, que hubiesen funcionado mejor de forma más breve. Además, las referencias a la España de 1993, aunque reconocibles por el público, no terminan de conectar por ser también lejanas. Algo cansinas resultan las repetidas referencias a la decadencia de España, con un ingenuo enfoque moralizante.

El Potosi Submarino (Rey Joly y Sancho, Teatro de la Zarzuela)Visualmente la producción resulta confusa, tal vez a causa de los problemas organizativos del teatro que obligaron a reciclar elementos de La violación de Lucrecia de Nebra, firmada también por Villalobos y el escenógrafo Emanuele Sinisi, que se vio en este mismo teatro en 2023. Lo que en origen era un escenario único se ha adaptado a tres actos, cambiando apenas elementos de atrezo: un salón moderno, un club en los bajos fondos y una zona en obras a la que asisten los políticos para la inauguración. Curiosamente, por primera vez en mucho tiempo, se ve una obra como fue concebida en tres actos y con dos descansos, evitando el forzado corte cuando hay un único descanso. Visualmente no es más que una propuesta convencional, como las que vemos por desgracia tantas veces en los teatros de ópera, que no aporta y elimina además la idea de gran espectáculo que estaba en el libreto original. De hecho, apenas se entiende el acto en el fondo del mar, trasformado en un club de alterne con un escenario lleno de brillos. El surrealista coro de anfibias queda así desubicado, por ejemplo, y momentos festivos como la animada polka de las velocipedistas quedan pobres y deslucidos. No es un elemento menor, ya que El Potosí Submarino no debería haberse planteado como una producción conceptual sino como un gran espectáculo visual, que siguiese el éxito de Los sobrinos del capitán Grant de Paco Mir, tan en la memoria de los aficionados durante numerosas temporadas. De hecho, no hubiese sido mala idea mantener el subtítulo de Viaje al fondo del mar, con su doble sentido, para orientar a un público que no comprende intuitivamente el título.

El Potosi Submarino (Moncada, Rey Joly, Gancedo y Monfort, Teatro de la Zarzuela)No obstante, Rafael Villalobos ha realizado un buen trabajo escénico, trabajando muy bien con todo el reparto, tanto en las partes musicales como en las declamadas, para crear personajes cómicos y divertidos. Incluso a los que hemos visto en otros estilos como los tenores Alejandro del Cerro y Juan Sancho, o el protagonista, el timador Misisipí, bien servido por Manel Esteve. Entre las mujeres destacó la aportación de Carolina Moncada, como la no tan ingenua Celia, graciosa en la nada fácil canción de la velocicosedora, llena de efectos onomatopéyicos. La buena presencia de María Rey-Joly como Perlina y el siempre efectivo Rafa Castejón (Pale-Ale, sin partes musicales) completaron un reparto en el que participan también otros muchos actores.

La partitura de Arrieta nos muestra una faceta más libre y dinámica del compositor navarro, que huye de los formalismos belcantistas de la ópera italiana. Son 17 números muy variados, aunque no muy extensos, en los que predominan los conjuntos y las partes corales, sin que falten dúos y canciones a solo. Sin duda, debe destacarse la brillante aportación del coro titular del teatro, dirigido por Antonio Fauró, magnífico en escena y sonido, comprendiendo muy bien el género y la necesidad de articular con gracia y claridad el texto. La batuta del mexicano Iván López Reynoso siguió con elegancia la partitura de Arrieta, buscando claridad rítmica y colores en los vientos, aunque tuvo que luchar contra algunos desajustes a los que la Orquesta de Comunidad de Madrid nos tiene acostumbrados, para mantener el pulso con el escenario.

El Potosi Submarino (Teatro de la Zarzuela)

Al final hubo merecidos aplausos para todos, en una función acertada, animada y coherente en su propuesta dramática y musical. El Potosí Submarino por su gracia teatral y la belleza de su música esperemos que pueda verse en otras ocasiones en este mismo teatro y en otros lugares, rompiendo la viciosa dinámica en que está sumido un teatro nacional cuyo objetivo debería ir más allá de estrenar producciones para después guardarlas. Salimos tarareando algunos temas, que en otro contexto serían temas auténticamente populares, aunque en el siglo XXI esto no resulte fácil. De cualquier forma, un Potosí que nos hace disfrutar y reflexionar divirtiéndonos, auténtica esencia de la zarzuela. 

© Víctor Sánchez Sánchez y zarzuela.net 2025


Reparto: Misisipí Manel Esteve, Celia Carolina Moncada, Cardona Alejandro del Cerro, Perlina María Rey-Joly, Coralina Mercedes Gancedo, Príncipe Escamón Juan Sancho, Caracolina Marina Fita Monfort, Pale-Ale Rafa Castejón, Maestro de ceremonias Luis Tausía, Tenor Ricardo Rubio, Alcaldesa Helena Dueñas, Marcelino Hugo Díaz, Guardia Civil Magadela Aizpurua, Cerve Milena Barquilla, Cita José Carpe.

Dirección musical Iván López Reynoso, Dirección de escena y vestuario Rafael R. Villalobos, Escenografía Emanuele Sinisi, Iluminación Felipe Ramos, Videocreación María Cañas.
El Potosi Submarino (poster)

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Emilio Arrieta (English)
portada - zarzuela.net

25/XI/2025